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LA ESPIRITUALIDAD DE SOR MARIA ROMERO

La Beata Sor María Romero Meneses, es una Hija de María Auxiliadora (FMA), familia religiosa de origen italiano, fundada por San Juan Bosco en colaboración con María Mazzarello.  El 6 de Enero de 1923, Sor María Romero pronuncia sus primeros votos de castidad, pobreza y obediencia, en el Colegio de Santa Inés dirigido por las Hijas de María Auxiliadora de la Provincia Centroamericana “Santísimo Salvador” ubicado en la ciudad de Santa Tecla en la hermana república de San Salvador. Ese día Sor María escribió en su libreta privada: Jesús enséñame a hablar, a trabajar y a vivir solo en tu amor y por tu amor. Un programa de vida, que la Beata se esforzará en vivir a plenitud cada uno de sus días.Ser Hija de María Auxiliadora, va más allá de la tierna y sencilla devoción a María, es –como dijera nuestra Madre cofundadora  “ser imágenes viva de María”, y Don Bosco quería que este Instituto Religioso fuera un monumento vivo de gratitud a la Auxiliadora, y como bien sabemos un monumento recuerda algo, a alguien, nos habla de algo importante, el Instituto de las FMA es el recuerdo perenne de la maternidad y el auxilio de María. Se trata de ser “auxiliadoras con la Auxiliadora”.

1. La Espiritualidad Salesiana La Espiritualidad es la forma de vivir la vida cristiana según el Espíritu de Dios. Dios en su infinita misericordia ha llenado de dones y carismas a su Iglesia, ha suscitado en la Iglesia hombres y mujeres que abiertos a su gracia han potenciado más en la propia vida un aspecto de la vida de Jesús, hay quienes han puntualizado más la pobreza como por ejemplo San Francisco de Asís, otros han enfatizado más la pasión del Señor, por ejemplo los Pasionistas o los Redentoristas, hay quienes han tomado el servicio o la caridad como un 4to voto, pensemos en las Misioneras de la caridad fundadas por la Beata Madre Teresa de Calcuta, y así podríamos mencionar muchas más. 

La Espiritualidad Salesiana es vivir la vida cristiana según el carisma salesiano, es decir viviendo los valores de la Salesianidad.  Esta espiritualidad encuentra su raíz en el gran Obispo del 1500 San Francisco de Sales quien en su tiempo supo luchar con mucha caridad pero firmemente contra las herejías que atacaban la fe de la Iglesia Católica; fundó una familia religiosa: las hermanas de la Visitación. Escritor incansable, por lo que la Iglesia lo ha nombrado como patrón de los periodistas. Entre sus escritos, los más famosos y de gran actualidad son la Filotea, y el Tratado del amor de Dios.

Don Bosco quiso que las familias religiosas por él fundadas asumieran la espiritualidad de este gran santo San Francisco Sales, sobre todo su principio de la amabilidad. En un tiempo cuando se pensaba que ante la falta, ante el pecado se debía castigar y hacer pagar por la culpa cometida, San Francisco de Sales, habló de bondad, de amabilidad para hacer volver al pecador al amor de Dios, cuando todo el mundo pensó que la santidad era solo para el clero y religiosos, Francisco aseguró que el llamado a la santidad era para todos los bautizados, para todos los hijos e hijas de Dios, afirmó que sólo el amor, la bondad podían transformar la humanidad. Don Bosco quiso que sus hijos e hijas vivieran este principio y lo tuvieran como uno de los fundamentos de la espiritualidad salesiana.

La oración, es un valor importante de la espiritualidad salesiana, de la que brota el compromiso de solidaridad, el sentido de la vida… la oración salesiana es una oración sencilla, que brota de la contemplación del Señor en el Sacramento y en las situaciones de la vida, es una oración concreta, capaz de incidir en la vida de quienes nos rodean. Unida  a este valor encontramos la vida sacramental, sobre todo la práctica asidua de la Penitencia y la Eucaristía.

Otro de los valores de la espiritualidad salesiana es la alegría, que nace de la certeza de que Jesús esta vivo, y con su vida nos da vida. La espiritualidad salesiana es la espiritualidad de la esperanza, ante una cultura de la muerte que amenaza cada día más nuestro mundo, los salesianos y salesianas seguimos creyendo que siempre hay un gran motivo por el que estar alegres: Jesús esta vivo y con su vida alegra nuestro existir.

Entre los valores de la espiritualidad salesiana encontramos el amor a María, a quien en la familia salesiana se invoca como Auxiliadora, el auxilio potente de María, Don Bosco aseguraba: vivimos tiempos difíciles y María quiere ser invocada como auxiliadora, la frase de nuestro fundador es más que nunca actual.  El amor a María Auxiliadora es más que una fuerte devoción, se vive bajo la presencia real y operante de esta Madre, Don Bosco y Madre Mazzarello viven en su cotidiano una relación estrecha y concreta su relación con María. En la familia salesiana como en la espiritualidad cristiana María no es un elemento de devoción superficial, no es valor opcional, es elemento constitutivo en la revelación y también en el carisma salesiano.

El principio de la solidaridad, es otro de los valores de la espiritualidad salesiana. El salesiano y la salesiana, están atentos a los signos de los tiempos, viven el cotidiano como el lugar de encuentro con el Señor, se hacen solidarios con los que sufren, con los que ríen, con los que luchan por la justicia, con los que trabajan por construir el Reino de Dios en el aquí y ahora.

Podríamos seguir la lista de los valores de esta rica espiritualidad, nos limitamos a señalar los anteriores, pero podríamos también mencionar el cumplimiento del deber solo por amor a Dios, el espíritu de familia que debe caracterizar cada una de nuestras comunidades educativas, el sistema preventivo como espiritualidad y como método, la gratitud entre muchos otros.

Se es salesiano o salesiana no sólo por estar entre los niños y jóvenes, sino porque se vive la vida según estos valores. La espiritualidad salesiana es una forma de vivir la vida cristiana  tendiendo siempre hacia la meta sublime: llegar a ser santos y santas.  

2. Sor María Romero y Don Bosco Sor María Romero, se identifico profundamente con nuestro fundador San Juan Bosco, es legible en su vida la influencia de las líneas espirituales de Don Bosco. Sor María en todo el camino de su vida apostólica se cuestiona a ella misma: “cómo lo haría Don Bosco?” “cómo lo viviría Don Bosco?”, “qué haría Don Bosco?”, “estará contento nuestro Padre Don Bosco?”, se atreve incluso a decirle a María: concédenos no un milagro sino muchos milagros como se lo había concedido a nuestro Padre Don Bosco.

Leyendo la vida de Don Bosco y la vida de Sor María, encontramos muchas semejanzas que indican claramente el deseo de la Beata de seguir las huellas de su Padre fundador. Señalamos sólo algunos: 

  • La vida de Don Bosco como la de Sor María se comprende sólo a la luz de su experiencia Eucarístico-Mariana, ellos viven en la  presencia de María Santísima como viven la experiencia de su madre terrena: la sienten cercana, la ven, la acogen en su propia vida como Juan al pie de la cruz, conocen su voz que muchas veces se manifiesta en la voz de los pobres, en el silencio imperante de las necesidades de sus pobres, viven con ella un diálogo ininterrumpido con Ella. 
  • Toda la obra social de Don Bosco en bien de los jóvenes más pobres y necesitados del Turín de su tiempo así como la obra social de Sor María a favor de las jóvenes pobres y de todos los pobres, es querida, inspirada y guiada por María según la experiencia personal de su maternidad espiritual 
  • La obra querida e inspirada por María tanto en Don Bosco como en la Beata encuentra muchas dificultades que se superan por una intervención directa y palpable de María. 
  • Tanto el Oratorio de Valdocco de Don Bosco como la Casa de la Virgen de Sor María, se fundan con una certeza sin igual: “Esta es mi casa, de aquí saldrá mi gloria”, certeza que ha sido confirmada en los dos casos con un río sin igual de gracias y milagros a favor de los más pobres y desfavorecidos, todo por intercesión y el auxilio de María..
  • Don Bosco y Sor María Romero, tienen una única preocupación: salvar el mayor número de almas posibles, lo demuestran sus escritos, su búsqueda incansable de acercar a todas las personas que los buscan a la frecuencia de los sacramentos, todas las fiestas en honor a María son precedidas de confesiones y comuniones, devolver la gracia a los pecadores para dar gloria a Dios y a la Virgen Santa fue meta en sus vidas. 
  • En su amor y devoción a María, fueron siempre fieles a la doctrina de la Iglesia, vivieron su amor a María según la espiritualidad y las enseñanzas de los pastores, ubicando a María siempre en el puesto que le corresponde en el plan de la salvación 
  • Al final de su vida, al contemplar con una mirada retrospectiva la propia existencia y la obra creada expresan con toda seguridad: “en mi vida Ella (María) lo ha hecho todo” 

Se podrían enumerar muchas semejanzas más y citar incluso hechos innumerables, Sor María fue una fiel hija de Don Bosco, Hija de María Auxiliadora, monumento vivo de gratitud a María Auxiliadora.

 3. Sor María Romero y María Mazzarello 

Santa María Dominga Mazzarello fue canonizada por el Papa Pío XII en 1951. Su santidad es una santidad sencilla, hecha de “vida cotidiana”, de espiritualidad realista, podríamos decir una “santidad ordinaria”, no presenta hechos extraordinarios, o milagros portentosos, nada de particular que atraiga la atención de quienes la conocemos, pero tal vez lo que atrae en María Mazzarello es su simplicidad de vida, su amor a Dios y a Maria en lo concreto de la rutina cotidiana, la capacidad de convertir extraordinario lo ordinario de la vida diaria, es decir: dar valor sobrenatural a las cosas ordinarias: al trabajo, a la oración, al tiempo, como por ejemplo: “hacer de cada puntada un acto de amor a Dios”, o aquella frase que nos golpea fuertemente: “toda hora es hora de amar a Dios, amémoslo con todo el corazón” y es esto  lo que –quizás- sorprenda a nuestro acostumbrado concepto de santidad. En ella se puede definir claramente el concepto de la santidad ferial. 

En el camino de santidad de María Mazzarello, encontramos en su línea mariana, una devoción que podríamos llamar “la devoción del tiempo”, María Mazzarello es una campesina que frecuenta la parroquia, una joven comprometida, que ayuda en el catecismo, que asume el estilo de vida de las “Hijas de María”, de su parroquia y de su tiempo.

 Venera a María con el entusiasmo  propio de su tiempo, de su lugar: A María Inmaculada se consagra desde su juventud, de hecho será Hija de María Inmaculada hasta el día de su muerte. En María Inmaculada descubre el “atractivo” de la pureza, de la gracia, y encontrará la inspiración para luchar contra el pecado,  por conservar la gracia a todo costo; la encontraremos buscando un confesor para que la absuelva, y por este fin, camina, corre, se arriesga, confesará al sacerdote: “he pasado 15 minutos sin pensar en Dios”, delicadeza de conciencia!.

 La Dolorosa, devoción muy fuerte en el 1800, la lleva a meditar en el gran dolor que María tuvo que vivir unida al de Cristo su Hijo para salvar a toda la humanidad, este misterio de dolor la absorbe en la meditación profunda sobre la  participación de María al dolor del propio Hijo por causa de nuestra redención. María Mazzarello, cree, que este dolor consagra a María y la abre a una nueva vocación: una maternidad espiritual que no tiene límites, y ella se siente hija de esta Madre que acepta ser la Madre de todos los vivientes al pie de la cruz de su Hijo Dios. La Dolorosa abre la vida de María Mazzarello a la comprensión del misterio del dolor el cual nos recuerda que para configurarse con Cristo es inevitable pasar por la cruz.

 La Auxiliadora, presentada por Don Bosco, abre a la Santa a una dimensión eclesial universal, si hasta ese momento había vivido su dimensión eclesial a niveles cerrados de su parroquia, al conocer y asumir en su propia vida a María bajo el título de Auxiliadora, abre los horizontes de su espiritualidad. Comprende que la Auxiliadora, el potente auxilio de Dios es Aquella que colabora con Cristo y con la Iglesia a llevar adelante la obra de salvación de la humanidad.

 María Mazzarello, vive su espiritualidad mariana -podríamos decir- en una triple advocación: María Inmaculada Dolorosa Auxiliadora, advocación que engloba todo el misterio de María de Nazareth. En ella como en Don Bosco son inseparables los misterios Eucarístico y Mariano. La presencia de María hace viva en su experiencia de fe la presencia de Jesús, lo leemos en las cartas a sus hijas misioneras: “Formemos un solo corazón para amar a nuestro amado Jesús y a María Santísima”, “Confíen siempre en Jesús nuestro querido Esposo y en María Santísima nuestra querida Madre…”

Sor María Romero, admiró en su vida a su madre Cofundadora María Mazzarello.  También encontramos semejanzas entre la Santa Cofundadora y la Beata Sor María:

  • Jesús presente en la Eucaristía será para las dos el “sol de su vida”, el motivo de su andar, de su vivir, de su trabajar, de su descanso y el suspiro de vida eterna.
  • La santidad de ambas, es una santidad ferial, fundamentada en la vida sacramental sobre todo en la Penitencia y en la Eucaristía.
  • De jóvenes las dos fueron Hijas de María, participantes de las actividades de su parroquia, viviendo su amor a Dios y a María según la animación de la Iglesia local.
  • Vivieron la devoción mariana de su pueblo, de su tiempo, descubriendo la riqueza de ésta, en su vida cotidiana y poniéndola en práctica en lo ordinario de la vida diaria.
  • El amor a  María Inmaculada, su fuerte atractivo al contemplar las maravillas que Dios realizó en la criatura María. Una devoción propia de sus lugares de origen, que las llevó a amar y a defender profundamente la gracia de Dios en su propia vida, y a proponer esta vida de gracia mediante los sacramentos a las personas que tenían alrededor, especialmente a las niñas y jóvenes.
  • Su devoción a María la vivieron con la plena conciencia de que amando a María y haciéndola amar, amaban y hacían amar a  Jesús. Devoción mariana cristocéntrica. Vivieron con plena conciencia  la devoción a María sabiendo que consistía en una práctica constante de modelarse en esta Madre a quien reconocían como la Auxiliadora del pueblo de Dios.
  • Consideraron una gracia, una dicha y una alegría sin fin el ser Hijas de María Auxiliadora, conscientes del compromiso de ser con Ella “auxiliadoras”.
  • Hicieron experiencia de una espiritualidad “encarnada”, logrando encontrar a Dios y a María en lo cotidiano de la vida. Transformaron su cotidiano en un lugar de encuentro profundo con Dios y con el prójimo.
  • Lo ordinario de la vida lo vivieron de forma extraordinaria solo por amor a Dios.

Sor María Romero fue una Hija de María Auxiliadora, fiel al carisma heredado de sus santos fundadores. ¡Una salesiana de calidad, auténtica!

Sor Carmen María Ruiz.

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